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Mariátegui y la educación como propuesta de cambio

José Carlos Mariátegui es uno de los pensadores más destacados de nuestro país y de América Latina. Es considerado uno de los intelectuales más lúcidos de la corriente literaria del postmodernismo, la cual destacó en el siglo XX. Además, sus aportes en el ámbito político con la fundación del Partido Socialista Peruano, y en el ámbito educativo con sus opiniones sobre la necesidad de renovación de métodos pedagógicos, han dejado huellas profundas en la historia del Perú.

 

Escuela Sindical – Conferencia Magisterial

Estamos #EnVivo desde la Conferencia Magisterial sobre Mariátegui en la educación del siglo XXI. Quédense para conocer más acerca de este gran pensador peruano. #SutepAvanza

Posted by Sutep on Saturday, November 24, 2018

 

La vida del Amauta

Natural de Moquegua, nació el 14 de junio de 1894 y demostró desde joven su actitud contestataria frente a la realidad social de nuestro país. Así, junto a los periodistas César Falcón y Félix del Valle, fundó la revista Nuestra Época, donde aborda temas relacionados al militarismo de aquel entonces y de la política republicana. Aunque no se emitieron muchas publicaciones, la experiencia sentó las bases de su interés por manifestar opiniones críticas sobre la realidad.

Sin embargo, el suceso que contribuiría con su formación académica y política fue su paso por Europa, donde se involucra con movimientos revolucionarios que sacudieron al continente europeo después de la primera guerra mundial. A su regreso al Perú funda el Partido Socialista Peruano (1928), donde asumiría el cargo de Secretario General y luego funda la Confederación General de Trabajadores del Perú.

Mariátegui también destaca en el mundo de las letras y el periodismo al establecer la editorial Minerva junto a su hermano Julio César, donde prioriza la publicación de autores peruanos, incluyendo sus obras. En septiembre de 1926 funda la revista Amauta, donde reunió a toda una generación de intelectuales que reflexionaron sobre la realidad social nacional e internacional, dando impulso al movimiento indigenista en el arte y la literatura.

Es en la revista Labor, donde escribe su famosa obra cumbre: 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, la cual abarca diversos temas como la evolución económica, el problema del indio, el problema de la tierra, la instrucción pública, el factor religioso, el regionalismo vs. el centralismo y un “proceso” o enjuiciamiento de la literatura nacional.

Lamentablemente la salud de Mariátegui se fue resquebrajó rápidamente, la lesión en la pierna empeoró a tal punto que tuvieron que amputarla, lo que ocasionó que los problemas de salud se fueron agudizando, y a fines de marzo de 1930 lo internaron de emergencia. Murió el 16 de abril del mismo año, dejando sus pensamientos y reflexiones sobre la realidad peruana, así como importantes organizaciones políticas y sindicales como legado.

Su legado en el ámbito educativo

En una clara referencia a José María Arguedas, Mariátegui analizó el Perú profundo desde todos los frentes: económico, político cultural y social, con planteamientos que siguen vigentes hasta la actualidad.

De esta manera, en el Amauta enfatizó la relación que existe entre las distintas estructuras económicos – sociales, considerando el factor económico como determinante en última instancia para el desarrollo educativo del Perú.

Así, para Mariátegui la educación no puede ser entendida considerando solamente lo aspectos técnicos, pedagógicos y educativos, como hacen los “especialistas” encargados de diseñar los lineamientos y proyectos educativos en la actualidad; ya que se debe tomar en cuenta la realidad política y social, así como las aspiraciones, los deseos y los ideales de transformación de las personas que construyen la sociedad.

Por este motivo, hay que tener en cuenta que el escenario social se ha configurado en torno a las relaciones de poder; y que las clases medias, populares, pueblos originarios y demás sectores de la sociedad buscan acceder a la educación para mejorar sus condiciones de vida. Sin embargo, la desigualdad socioeconómica y educativa persiste bajo los patrones de dominación regulados por la (i)lógica de mercado.

Otro problema de herencia colonial que subsiste hasta el día de hoy es la asimilación de las recetas pedagógicas del exterior, específicamente de la educación española, francesa y norteamericana. Este hecho significó que, de alguna manera, se replicara las mismas formas intelectuales y de mentalidad atrasadas. Debido a esta situación, Mariátegui propone enriquecer la educación de manera creativa, tomando lo mejor de nuestra cultura para delinear las políticas públicas en beneficio de los intereses y las necesidades de los sectores populares.

Nuestro Amauta considera que en el aspecto educativo es necesario tomar en cuenta el estudio de nuestra realidad económica, social y cultural para construir un proyecto más grande y unitario, es decir, un proyecto nacional. De esta manera, las tendencias y paradigmas de otros países pueden ser incorporados en nuestros programas educativos sin que sean considerados como copias, sin reflexiones de fondo.

Sobre el rol de los docentes, Mariátegui tiene una posición clara, ya que advierte que hay un abandono y maltrato del Estado: “El Estado condena a sus maes­tros a una perenne estrechez pecuniaria. Les niega casi completamente todo medio de elevación económica o cultural y les cierra toda perspectiva de acceso a una categoría superior. De un lado, carecen los maestros de posibilidades de bienestar económico; de otro lado, carecen de posibilidades de pro­greso científico” (Mariátegui, publicado en la revista Mundial 1925, recogido en Temas de Educación).

En la actualidad los planteamientos de José Carlos Mariátegui en cuanto a la educación están vigentes y tenemos que mantener vivo su legado. Los cambios en este sector, solo se lograrán modificando las estructuras del sistema político, económico y social, ya que como decía Mariátegui: “No es posible democratizar la enseñanza de un país sin democratizar su economía y sin democratizar, por ende, su superestructura política”.

Por ese motivo, se requiere un proyecto educativo ligado a una transformación social con identidad propia. Para tener una educación que parta de nuestra realidad es necesario que se construya a partir de la misma, y que tenga por objetivo ser gratuita y de calidad para todos.

Finalmente, el fin supremo de la educación según el pensamiento de Mariátegui, es formar al hombre nuevo pensante y operante, con plena capacidad de interpretar la realidad y transformarla con el esfuerzo de su propio trabajo. Por este motivo, el pilar fundamental de la educación es construir ciudadanos que sean críticos y responsables con la sociedad que los alberga.

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