HOME / Opinión

Acompañamiento pedagógico en las escuelas del Perú I



En los últimos años el Magisterio Nacional vive una situación de estrés debido a una serie de normas emitidas desde el Ministerio de Educación y que conforman el programa denominado Acompañamiento Pedagógico. La presencia de estos, amparados en el objetivo estratégico N°3 del Proyecto Educativo Nacional (PEN) plantea, entre otros lineamientos, el “énfasis en los Programas de Apoyo y Acompañamiento Pedagógico para docentes y directivos en servicio que trabajen en zonas más necesitadas y en condiciones difíciles”.

Como es natural, usted se preguntará ¿por qué un educador puede estar estresado con esta situación? más aún si asumimos que el acompañamiento significa involucrarse para mejorar el proceso, en este caso, de la relación dialéctica entre enseñanza y aprendizaje. El asunto es que la experiencia del acompañamiento pedagógico en nuestro país no es entendido por quienes lo implementan, en este caso el MINEDU.

Quienes implementan el acompañamiento pedagógico en nuestro país confunden la diferencia entre este y la supervisión. Por eso, en la práctica se desarrolla una supervisión con ropaje de acompañamiento, una supervisión con lazos negativos que es vista por los docentes como fiscalizadora y controladora. De esta forma, asumiendo una forma que les permite ejercer el poder frente a los supervisados, realizan un trabajo en solitario y no en equipo que garantice una retroalimentación óptima. El educador profesional entiende que el trabajo pedagógico se realiza de manera eficaz y eficiente al buscar un acompañamiento que involucre el trabajo en equipo en todo el proceso educativo, y no esta forma anticuada de mirar desde arriba con la función de vigilar.

Lo que se observa hoy es que se viene realizando el acompañamiento normativo y no el pedagógico, lo que busca el gobierno es garantizar que se ejecuten las políticas educativas del gobierno tal como se plantean dejando de lado el aprendizaje de los estudiantes. Por ello, se acentúa en la elaboración de la programación, que al final de cuentas es el llenado de formatos que emite el MINEDU, los mismos que deben aplicarse tal cual, entendiendo por ello que se resuelve el problema de la baja calidad de los aprendizajes.

Entonces, la finalidad política e ideológica del acompañamiento pedagógico es garantizar que en cada escuela se cumpla al pie de la letra la política educativa que implementa el BM y el BID. Debido a que el MINEDU solo es implementador de estas políticas, entonces el acompañamiento no cumple una función pedagógica ni técnica, sino que constituye una herramienta coercitiva para quienes podrían sacarle la vuelta a toda esta política educativa neoliberal, convirtiendo al educador en un simple facilitador. Ello motiva que no se vean muchas prácticas transformadoras e innovadoras de la pedagogía

Acompañamiento pedagógico en las escuelas del Perú I
Califica este post

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *