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El acompañamiento pedagógico en las escuelas



El acompañamiento pedagógico que se implementa en el país busca “mejorar la calidad de los aprendizajes” con docentes que tengan el acompañamiento de otro docente más experimentado, con real capacidad de acompañar pedagógicamente. El MINEDU entiende el acompañamiento solo como una estrategia para obtener resultados positivos en la prueba ECE (Evaluación Censal de Estudiantes) y la prueba internacional PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o Informe PISA, por sus iniciales en inglés).

El acompañamiento se inicia en el Perú con los docentes que tienen a su cargo el segundo grado de primaria (PELA en zona rural, soporte pedagógico en zonas urbanas); luego se ha venido ampliando al cuarto grado de primaria colegios seleccionados y ahora en secundaria, en IIEE focalizadas, inicialmente con docentes del área de matemática y comunicación.

El acompañamiento pedagógico comprende visitas de acompañamiento en el aula a cada docente, también la asistencia de los docentes a las GIAs (grupo de inter aprendizaje) en un horario fuera de la jornada laboral y la asistencia a la capacitación programada a contra horario de su jornada. También se interfiere en la formación profesional de muchos docentes que hacen sus post grados.

El acompañado afecta sus horario y su economía, pues todo lo que se haga fuera de la jornada laboral no es pagado por el Estado. Se observa a los docentes con acompañamiento sobrecargados de horas, lo que causa tedio y rechazo del maestro al programa. Así, por la forma como se aplica, es una supervisión educativa entendida en su más primitiva acepción.

Por ello sería pertinente que el MINEDU, con la participación de expertos nacionales e internacionales, ponga a evaluación dichos programas para ver sus resultados, no solo en el aprendizaje de los estudiantes sino también el impacto en la práctica pedagógica de cada docente.

El MINEDU, al cumplir fielmente las políticas educativas dictada por el BM y el BID, está generando en los docentes situaciones de estrés, que en muchos casos resquebraja su salud física y emocional. Además, afecta las relaciones interpersonales, familiares y profesionales.

Es hora de que el gobierno, a través del Ministerio de Educación, busque otras alternativas que hagan viable que se mejore la calidad educativa y no sigamos haciendo que el docente se convierta en un estratega que solo tenga en mira óptimos resultados en las pruebas ECE y PISA. Los estudiantes requieren de una formación integral y ser capacitados en todas las competencias.

De esta manera, me atrevo a sugerir que luego de pasar una evaluación pertinente de los niveles cognitivos, pedagógicos y emocionales los acompañantes sean docentes que ya cesaron, pues para la mayoría no termina su actividad pedagógica a los 65 años. Además, cumplen los requisitos que plantea el programa ya que cuentan con más experiencia pedagógica, volviéndose candidatos propicios para el acompañamiento.

Así no veríamos lo que hoy sucede, solo por citar un ejemplo, un docente de 30 años de experiencia podría tener como acompañante a otro contratado o con escasa experiencia. Lo que propongo no es discriminar a nadie ni afirmar que no se cuentan con los conocimientos necesarios, al contrario, esta sería una buena manera de mejorar y garantizar que el acompañamiento continúe y los resultados sean un éxito que beneficie a todos los participantes.

 

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