¿Cómo realizar correctamente una comparación?

“¡Estudia en la universidad X del norte del Perú! ¿Por qué salir del norte si aquí producimos más caña de azúcar que en España, Suiza y Rusia?”

(De un mensaje publicitario radial)

En nuestra anterior entrega delineamos que Proof-based-teaching (PBT) constituía una propuesta fuertemente basada en la lógica. Ello, se entiende, nos obliga a los maestros a estudiar esta disciplina, dominarla y difundirla, enseñemos el área de matemática o no, por cuanto se inscribe dentro de los esfuerzos comunes para la construcción del Modelo Pedagógico Emancipador para la Transformación.

Hoy abordaremos un aspecto que todavía no ha sido contemplado a amplia escala por PBT, pero que es vital debido a que comprende los esfuerzos del cerebro en su lucha por aprehender la cambiante y multiforme realidad que rodea al ser humano mediante las formas del pensamiento. Me refiero a las operaciones lógicas como, por ejemplo, la comparación.

La comparación es una operación lógica que se puede aplicar a la vida diaria.

De acuerdo a estudios clásicos como el de Shardakov (1968), la comparación “(…) es el establecimiento de la semejanza y diferencias entre los objetos y fenómenos de la realidad” (p. 103). Este mismo autor indica la forma en que dicho procedimiento lógico se desarrolla en la mente de las personas, así como el papel de la escuela en ello. Así mismo, según Kopnin (1966), el rol fundamental de la comparación se encuentra en la formación de conceptos, sobre el que Shardakov (1968) acota: “(…) permite hallar no solo los rasgos esenciales, comunes y distintos, que existen entre los objetos y sus relaciones, sino también los accidentales y secundarios” (p. 105). Por último, la comparación debería realizarse sobre la base de algo común que relacione los objetos a comparar (Shardakov, 1968).

Así pues, la comparación se orienta hacia la formación de determinado concepto. En el transcurso de dicho proceso formativo, el concepto se perfila no sin la ayuda de otras operaciones lógicas como el análisis o la síntesis. De este modo, los rasgos erróneos se desechan y se preservan los que corresponden al objeto de estudio. No hacerlo equivaldría a quedarse con simples percepciones fragmentarias del objeto.

Vayamos al ejemplo con el que abrimos este trabajo: ¿cuál es el concepto que se desea formar en el oyente? Estudiar en la universidad X. Argumento principal: se encuentra localizada en el norte del país, lo que es un privilegio porque produce determinado producto en mayor cantidad que… Y aquí comienzan los problemas. El argumento principal apela a un tipo de falacia denominado argumentum ad populum, destinado a despertar las pasiones y entusiasmo de la multitud. Empero, ahora debemos enfocar nuestra atención en la comparación realizada. ¿Realmente se produce más caña de azúcar en el norte peruano que en España, Suiza y Rusia? Veamos: la comparación sobre la producción de caña de azúcar entre el norte peruano y España tendría sentido…solo hasta hace algunos años, cuando cerró la última fábrica de azúcar de caña en el sur de ese país europeo. Suiza y Rusia no producen caña de azúcar.

De este modo, la comparación planteada en el aviso radial contribuiría a la generación de características no acordes con el objeto del que se desea formar el concepto. Ello, no solo por la falacia utilizada en la argumentación, sino por la calidad de la comparación establecida entre sectores de la realidad que no tienen mucho en común. La potencia del aviso radial, sin embargo, podría ser utilizada para mostrar el cuidado que se debe poner en el uso de la lógica, así como problema que permita profundizar en conceptos tales como zonas climáticas, producción económica, etc.

Obsérvese que casi siempre me refiero a conceptos. ¿Por qué no a competencias u otras de las categorías en boga que son constantemente mencionadas por los expertos? La respuesta va en el próximo artículo.

Referencias

Kopnin, P. (1966). Lógica dialéctica. México D. F.: Grijalbo.

Peláez, A. (2015, junio). Dos décadas sin industria azucarera. Recuperado de: https://www.diariosur.es/economia/agroalimentacion/201506/16/decadas-industria-azucarera-20150616182917.html

Shardakov, M. (1968). Desarrollo del pensamiento en el escolar. México D.F.: Grijalbo.

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