El 6% del PBI y el “cuco” del populismo

  • Invertir en educación ayuda a reducir las desigualdades, acabar con la pobreza, fortalecer los valores y vivir en una sociedad más pacífica.
  • No nos dejemos engañar por propaganda neoliberal que solo busca mantener privilegios de grupos de poder económico.

No han faltado voces reaccionarias que rebuznan que la modificación del artículo 16 de la Constitución, que declara a la educación como un derecho humano fundamental y señala que el Estado debe invertir no menos del 6% del PBI en este sector, es una medida populista.

Considerar “populista” cualquier medida en beneficio de las grandes mayorías es una estrategia de miedo empleada por los grupos de poder económico interesados en mantener sus privilegios. Sus fines poco tienen de cristianos, pues no profesan la solidaridad sino el egoísmo y en el colmo de su cinismo, pontifican: “No les regalen los peces, enséñenles a pescar”. Sin embargo, el sentido en el que lo pregonan los acerca más a la blasfemia que al noble mensaje de Jesucristo, a quien sin duda lapidarían con tal de mantener sus privilegios.

Consideramos que clientelismo, es un término más adecuado para referirse a medidas que buscan ganar fáciles simpatías entre los sectores más necesitados, y esto es lo que grupos políticos como el fujimorista hacen en cada campaña y una característica definitiva de su gobierno autoritario.

¿Qué puede ser menos populista que invertir en educación? ¿No es acaso la primera de las oportunidades que se le puede brindar al pueblo para salir de la pobreza y del subdesarrollo?

El Perú es el país que menos invierte en Educación y eso se refleja en sus malos resultados. Por desgracia aún queda gente que persiste en echarle la culpa a los maestros y maestras.

Por fin se hizo realidad el Acuerdo

Los ataques contra la inversión en la educación se han mantenido de manera sostenida. Recordemos que el año 2002, en el Acuerdo Nacional compuesto por todas las fuerzas políticas y representantes de la sociedad civil, señalamos la urgencia de invertir, al menos, el 6% del PBI en Educación, y de este modo estar dentro del promedio de la región.

Por aquellos años, se destinaba poco más del 3% para la educación de nuestros niños, niñas y jóvenes. Es por eso, que el Acuerdo Nacional recomendó que se incremente en 0.25% del PBI anualmente hasta alcanzar el 6%. Si se hubiese seguido dicha recomendación, deberíamos estar invirtiendo el 6% desde el año 2014. Estamos próximos al 2021 y hasta antes de la modificación del artículo 16 de la Constitución, sólo invertíamos el 3.8% del PBI. Es decir, en 18 años no se incrementó la inversión ni en 1% del PBI. 

Esto es algo que tienen que entender los técnicos que reclaman “gradualidad” y los congresistas que piden a gritos que les expliquen la diferencia entre gasto e inversión. Entonces, ¿de qué gradualidad hablan, si en 18 años no se incrementó la inversión? Ni siquiera en los años en que el PBI despuntaba por encima del 9% gracias al precio internacional de las materias primas se incrementó la inversión en Educación.

Cuando el Perú llegó al pico del crecimiento del PBI no se incrementó la inversión en educación.

Por si fuera poco, desde el año 2003, la inversión del 6% del PBI está incluida en el artículo 83 de la Ley General de Educación, la cual ningún gobierno se ha dignado en cumplir.

«TÍTULO VI

EL FINANCIAMIENTO DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA

Artículo 83°. – Financiamiento de la educación

El financiamiento de la educación comprende los recursos financieros destinados a obtener y contar con los recursos humanos, materiales, tecnológicos y servicios necesarios para satisfacer las necesidades educativas de la población, haciendo cada vez más eficiente y equitativa su distribución y utilización. Anualmente, el Estado destina no menos del 6% del Producto Bruto Interno a la educación estatal. La inversión por alumno se incremente a precios constantes» (Ley General de Educación, 2003).

El Sutep ha sido la única institución que desde hace 18 años lucha por el incremento de la inversión en educación de manera consecuente, junto a los demás trabajadores del sector y los padres de familia que hoy se agrupan en la UNDEP.

¿Y para qué se necesita el 6% del PBI?

  • Colegios de caen a pedazos

La brecha de infraestructura en educación asciende a S/ 100 mil millones. Este año el Minedu ha designado para tal fin, cerca de S/ 1,800 millones. Si seguimos a este ritmo, recién dentro de 56 años, todos los estudiantes del Perú podrán contar con colegios en buen estado.

Según el PRONIED, el 50% de las instituciones educativas públicas, a nivel nacional, tienen que ser demolidas total o parcialmente y vueltas a construir.

  • Incremento de estudiantes en colegios públicos

Producto de la crisis económica y social producto de la pandemia del Convid-19, más de 100 mil estudiantes han pasado del sector privado al público. Esto implica que se necesitan más docentes y auxiliares y que habrán colegios con exceso de estudiantes en una etapa en la que se requiere de distanciamiento social.

Queremos aclarar que el abandono de cerca de 30 años de la escuela pública por parte del Estado se debe a la implementación de políticas neoliberales que buscan promover la privatización de la educación. Por eso se contrae la inversión y se promocionan los colegios privados, haciendo creer que son de mejor calidad que los estatales. Sin embargo, estudios realizados por la Universidad de Barcelona y la International de la Educación (Fontdevilla et al., 2018), demuestran que esto no es cierto, y que la calidad de la enseñanza pública es mejor que la privada de bajo costo que se ofrece a los sectores de menores recursos. Así lo reconoció también el exministro de Educación Martín Benavides.

Este incremento de la demanda requiere del incremento de la inversión para asegurar la calidad educativa.

  • Llegó la hora de la transformación digital

Gracias a los maestros y maestras se pudo llevar a cabo una estrategia de educación remota que sirva a los y las estudiantes para llevar sus cursos desde sus hogares. Sin embargo, el descuido del Estado ha generado enormes problemas. Uno de los principales ha sido la brecha digital en educación.

Por desgracia, solo el 25% de colegios cuentan con conectividad y equipos de cómputo adecuados. Peor aún, el 70% del alumnado no cuenta con la conectividad necesaria ni los dispositivos para recibir una educación remota de calidad.

Se hizo el anuncio de la entrega de 1 millón de tablets, pero estas llegan tarde, mal y nunca, y en algunos casos, los usuarios reportan que no cuentan con las características técnicas necesarias.

La crisis sanitaria originada por el coronavirus ha hecho que la educación se vuelva digital y es un camino por el cual no se puede retroceder, por lo que tenemos que invertir fuertemente en la integración de las herramientas tecnológicas en la educación pública.

  • Sin luz ni agua no se puede estudiar

Cuando llegó el Covid-19 advertimos que el pésimo estado de los baños de los colegios públicos iban a hacer que los colegios se convirtieran en focos de contagios. Según el Instituto Peruano de Economía, conocido Think Tank neoliberal, el 50% de colegios a nivel nacional no cuenta con servicios básicos como luz, agua y desagüe. De estos, el 80% se encuentra en zonas rurales, precisamente donde el Minedu se dispone a comenzar clases.

Nuestra posición al respecto ha sido firme. Es el momento de hacer un plan de remediación sanitaria de los planteles educativos, el cual necesita un cronograma y presupuesto, por lo que destinar el 6% del PBI para educación es hoy en día, más que oportuno.

  • Sin apoyo psicológico

Del mismo modo, la Contraloría señaló que el 89% de colegios no cuenta con psicólogos para brindar apoyo emocional a los y las estudiantes. Asimismo, el artículo 3 de la Ley Nº 29719: Ley que promueve la convivencia sin violencia en las instituciones educativas, señala:

Declárase de necesidad la designación de, por lo menos, un profesional de Psicología en cada institución educativa, encargado de la prevención y el tratamiento de los casos de acoso y de violencia entre los alumnos. La implementación de esta disposición se realiza en forma progresiva de acuerdo con la disponibilidad presupuestal, cuyo plazo concluye en diciembre de 2012.

Pero como hemos visto anteriormente, este es un país en el que los políticos y gobernantes no cumplen ni sus promesas ni la ley.

Es así que nuestros estudiantes, hijos e hijas no han contado con el respaldo psicológico necesario para enfrentar el confinamiento producto de la pandemia perjudicando su estabilidad emocional y sus aprendizajes.

El magisterio ha demostrado su compromiso con la educación pero son urgentes más capacitaciones y mejores sueldos.

  • Mejores capacitaciones para docentes y auxiliares de educación

En los últimos 30 años, la educación ha estado olvidada y relegada. Prueba de ello es que no se ha incrementado la inversión del PBI en este sector, hasta la reciente modificación del artículo 16 de la Constitución.

Sin embargo, la propaganda neoliberal, promovida por muchos medios de comunicación le han hecho creer a un importante sector de la ciudadanía que la culpa es de los maestros. Dicen o que no queremos evaluaciones o que no estamos bien preparados. Ante esto tenemos que aclarar que la profesión docente está en un proceso de cambio, producto del impacto de las nuevas tecnologías, por lo cual necesitamos mejores capacitaciones, adecuadas a nuevas metodologías y planes curriculares. Las que se vienen ofreciendo, como todos podemos constatar, no están obteniendo los resultados deseados. Los maestros y maestras, como lo hemos demostrado durante esta pandemia, estamos dispuestos a capacitarnos y a ser evaluados, pero es necesario invertir en más y mejores programas, adecuados a la realidad nacional y regional.

  • Los peores pagados de la región

La brecha salarial del sector no es menos importante. En el Perú, el promedio de sueldos de los docentes está por debajo del promedio de la región. Eso sin mencionar que los auxiliares de educación son los profesionales peor pagados del sector público y que los trabajadores administrativos no reciben sueldos dignos.

El Sutep ha propuesto una meta realista: que el sueldo de un maestro de primera escala sea equivalente al 85% de una UIT, es decir S/ 3,650, la cual a su vez, debería ser el sueldo de un auxiliar de educación.

Por fin, con una inversión adecuada, se podrá contar con un presupuesto que nos permita mejorar el rendimiento académico. De este modo se podrá contar, dentro de dos o tres generaciones con peruanos preparados para contribuir al desarrollo nacional y regional, que puedan desempeñarse en el mercado laboral local y global. Esto no es lo que las clases dominantes desean, pues como hemos visto recientemente, durante el paro agrario, prefieren que los peruanos y peruanas dependamos del trabajo precario que nos ofrecen para poder explotarnos como mano de obra barata.

Por eso, les decimos a quienes no quieren que se destine el 6% del PBI para Educación, que invertir en educación es invertir en el desarrollo del país y que la inversión en educación redundará en los otros sectores, ya que es transversal y ayuda a la mejora de la calidad de vida de toda la ciudadanía, no solo de unos cuantos.

Así, podremos reducir las desigualdades, acabar con la pobreza, fortalecer los valores y vivir en una sociedad más pacífica.

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